viernes, 22 de marzo de 2013

Lucidez




Porque soy la boca
Que el fuego encumbra.

La blanca sed de la palabra.

La dicha del encuentro,
Nunca programada

Y mis venas y mis genes jadeantes.

Porque soy la aurora.

Aunque atenten
Y me tienten
Con la muerte

Mi palabra nunca calla.

Aborrece el silencio.

Y las horas
Cuando no nos llega el alma
Y la lengua serpenteante se reseca.

Porque soy la voz de mis ancestros

Mal vendidos al futuro.

Soy la luz,
Que el miedo desconoce.

No existe noche
Que a un hombre atrape

Porque en toda búsqueda
Solo nos guía la esperanza.

La única certeza
Que los ciegos desconocen

Aquí,
Ahora.
Siempre.

Mañana.

1 comentario:

Danilo Zárate Pacheco dijo...

Me hizo pensar en la sangre que cae de la boca que no calla y grita.

Me gustó mucho este escrito, Amigo Juan. Voy a seguir leyendo.

Un abrazo